Un grupo de ciudadanos se congregó frente al hospital del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de Trabajadores del Estado (ISSSTE) para exigir justicia tras la muerte de Emilio, un niño de dos años, que perdió la vida por complicaciones derivadas de una infección mal atendida en el hospital.
El pequeño, diagnosticado con cáncer de vejiga desde abril del año pasado, había logrado reducir un 60% del tumor gracias a quimioterapias realizadas en la Ciudad de México. Sin embargo, tras regresar a Cancún para continuar su tratamiento, su salud empeoró rápidamente.
Emilio fue ingresado al hospital el 14 de enero con síntomas de infección urinaria. Sin embargo, la atención fue deficiente desde el inicio. Según su padre, Gabriel Alexis Caamal Aké, un enfermero le robó el catéter al niño, lo que impidió que recibiera los medicamentos a tiempo. A pesar de la gravedad de la situación, el hospital tardó cinco días en detectar la neumonía, condición que empeoró la insuficiencia respiratoria del menor.
El padre de Emilio señaló que fue solo cuando su hijo comenzó a convulsionar que se le trasladó a una clínica privada, donde lamentablemente falleció debido a diez paros cardíacos consecutivos. En la clínica, los médicos notaron que el niño llevaba días con neumonía, una condición que no fue detectada en el ISSSTE.
“Justicia para Emi”, “Fuera director y médicos incompetentes”, fueron algunos de los mensajes en las pancartas de los manifestantes, quienes denunciaron además la falta de respuesta de la dirección del hospital. Según Caamal, el director del ISSSTE en Cancún, Adrián Alejandro Albornoz, no se presentó, pues, según él, estaba dando clases en una universidad y atendiendo su consultorio en Playa del Carmen.
Caamal destacó que su hijo no murió de cáncer, sino de una infección mal manejada, y aseguró que tomará acciones legales contra el director y el personal médico involucrado. Además, señaló que las condiciones del hospital son deplorables y exigió que las autoridades del ISSSTE tomen cartas en el asunto.
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