En un encuentro que reunió a figuras clave del sector turístico y político de la isla, el diputado local Renán Sánchez Tajonar planteó una idea clara frente a los hoteleros de Cozumel: el turismo ya no puede seguir beneficiando solo a unos cuantos.
La reunión, encabezada por la presidenta de la Asociación de Hoteles de Cozumel, Beatriz Tinajero, contó también con la presencia del senador Eugenio Segura Vázquez, presidente de la Comisión de Turismo en el Senado, y del diputado federal Juan Carrillo, además de la dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, Carmen Joaquín.
Desde la mesa, Sánchez Tajonar —quien también coordina la bancada del Partido Verde en el Congreso local— puso sobre la mesa una propuesta para rediseñar el modelo turístico de la isla: más justo, más incluyente y con beneficios tangibles para las familias que viven fuera del circuito turístico.
“El turismo no debe seguir concentrando la riqueza en unos pocos hoteles”, soltó el legislador, al insistir en que es hora de que los ingresos por turismo “se traduzcan en colonias más dignas y mejores servicios públicos”.
Cozumel recibió más de 1,300 cruceros en 2024, según cifras de la Administración Portuaria Integral, colocándose nuevamente como el puerto número uno en arribo de cruceros en todo el país. Ese flujo masivo de visitantes, sin embargo, contrasta con las carencias en infraestructura y desarrollo social en varias zonas de la isla.
En ese contexto, Sánchez Tajonar pidió no perder de vista el equilibrio: “Cozumel tiene que seguir creciendo, sí, pero con visión humana. No se trata solo de llenar hoteles, sino de llenar mesas en los hogares cozumeleños”.
El legislador reconoció la disposición de la Asociación de Hoteles para sentarse a escuchar propuestas y prometió mantener la interlocución con el sector, pero advirtió que su apuesta está con la gente. “Tenemos que construir un modelo que le sirva a todos, no solo a quienes ya están ganando”.
Con la temporada de verano a la vuelta de la esquina y los ojos puestos en los ingresos que traerá, el mensaje fue claro: en Cozumel, el turismo tiene que dejar de ser una promesa y empezar a ser una garantía para todos.



