Frente a decenas de estudiantes de la Universidad del Caribe, el senador por Quintana Roo, Eugenio “Gino” Segura, se sentó a escuchar y responder sin intermediarios. El encuentro ocurrió en Cancún y puso sobre la mesa una discusión directa sobre agenda pública, futuro y justicia intergeneracional, temas que cruzaron las preocupaciones reales de las juventudes.
Durante varias horas, alumnas y alumnos de distintas carreras cuestionaron al legislador sobre salud mental, salario mínimo, acceso a vivienda, seguridad y transporte público, en un intercambio que se alejó del discurso político tradicional y se centró en experiencias cotidianas y expectativas a corto y mediano plazo.
El diálogo formó parte de Diálogos Universitarios, un ejercicio que buscó llevar el debate legislativo a las aulas y convertir a las juventudes en actores activos del proceso político, no solo como audiencia. Las preguntas fueron directas y las respuestas, sin guion.
Uno de los puntos que más interés generó fue el impulso a la Ley de Juventudes y la Ley de Salud Mental, en un contexto donde, de acuerdo con datos nacionales, más del 30% de jóvenes reportó síntomas de ansiedad o depresión, y donde el salario mínimo acumuló incrementos históricos en los últimos años, pero siguió sin cubrir el costo total de la canasta básica para buena parte de la población joven.
También se discutió el programa de Vivienda para el Bienestar, ante un escenario en el que ocho de cada diez jóvenes no accedieron a un crédito para vivienda propia, así como los retos de movilidad y seguridad en una ciudad que creció de forma acelerada como Cancún.
Segura insistió en que la política debía construirse desde el territorio y no desde el escritorio, y señaló que el diálogo con estudiantes permitió llevar propuestas concretas al Senado. “Es tiempo de las juventudes”, afirmó al cierre, al subrayar que las decisiones públicas debían responder a necesidades reales y no a agendas alejadas de la calle.



