La capital de Quintana Roo se colocó a la vanguardia del transporte urbano con la llegada de los primeros cinco autobuses eléctricos Taruk, unidades que iniciaron un periodo de pruebas previo a su incorporación formal al sistema de movilidad de la ciudad.
Con este proyecto, Chetumal se perfila como la primera ciudad del país en operar autobuses eléctricos de fabricación nacional dentro de una ruta de transporte público urbano, una apuesta que busca transformar la movilidad de miles de habitantes y reducir el impacto ambiental generado por el transporte convencional.
Las unidades permanecerán cuatro semanas en fase de evaluación. Durante los primeros 15 días circularán sin pasajeros para realizar pruebas técnicas, calibraciones y ajustes operativos. Posteriormente, ofrecerán servicio con usuarios para medir su desempeño en condiciones reales.
Los autobuses formarán parte de la ruta Sian Ka’an–Las Américas, considerada la primera del sistema MOBI. De acuerdo con las proyecciones oficiales, el corredor atenderá a más de 45 mil 700 habitantes distribuidos en 47 colonias de la ciudad. La ruta también impactará a 17 mil 351 viviendas, 2 mil 55 negocios y 47 centros educativos.
La llegada de estas unidades representa un cambio significativo para una ciudad que durante años enfrentó rezagos en materia de transporte colectivo. La expectativa es mejorar tiempos de traslado y ofrecer un servicio con mayores estándares de seguridad y comodidad.
Los vehículos cuentan con cámaras de videovigilancia, botón de emergencia, conexión Wi-Fi, puertos USB y espacios con accesibilidad universal para personas con discapacidad y movilidad reducida.
Otro de los aspectos relevantes del proyecto es su origen. Los autobuses Taruk fueron desarrollados y ensamblados en México mediante la participación de 83 empresas, de las cuales 81 son proveedoras nacionales. En su fabricación intervinieron las compañías Megaflux y Dina, además de una red de colaboración entre cuatro entidades del país.
La producción de estas unidades generó 282 empleos y se presentó como una muestra de la capacidad de la industria mexicana para desarrollar tecnología aplicada al transporte sustentable.
Además del componente tecnológico, el proyecto apuesta por la reducción de emisiones contaminantes al operar con energía eléctrica, un factor que podría contribuir a mejorar la calidad del aire y disminuir la dependencia de combustibles fósiles en el transporte urbano.
Las pruebas operativas definirán el comportamiento de las unidades antes de que entren en funcionamiento permanente en las calles de Chetumal, donde miles de usuarios podrán evaluar por primera vez un sistema de transporte público impulsado completamente por electricidad.



