CANCÚN. – El crecimiento de Cancún se ha visto frenado por un entramado de corrupción y extorsión en el desarrollo urbano, según denuncias de empresarios del sector de la construcción.
La burocracia, los pagos irregulares y la manipulación de trámites han convertido la inversión en un laberinto de obstáculos, lo que ya ha provocado la cancelación de proyectos.
A raíz de la llegada del arquitecto Raymundo Ibañes a la Dirección de Normatividad de Obras Arquitectónicas y Civiles (NOAC), los empresarios han reportado un aumento en la demora de permisos, que ahora pueden tardar hasta seis meses incluso cuando la documentación está en regla.
Según cifras de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), en el último año, al menos un 30% de los proyectos han sido pospuestos o cancelados debido a la incertidumbre generada por estas prácticas.
Empresarios consultados señalaron que la NOAC ha instaurado oficinas privadas paralelas que agilizan los trámites a cambio de «aportaciones en efectivo», que en algunos casos pueden alcanzar hasta el 50% del costo oficial del permiso.
Un constructor con más de dos décadas en el estado declaró: «Nunca había visto un nivel de corrupción tan descarado. Si no pagas, tu expediente queda congelado».
Los inversionistas han comenzado a dirigir su capital hacia otros estados con normativas más claras y transparentes. «Nos prometieron un gobierno sin corrupción, pero esto ha empeorado», afirmó otro empresario bajo condición de anonimato.
A pesar de los discursos oficiales sobre transparencia, la realidad en Cancún apunta a lo contrario.