El senador por Quintana Roo, Eugenio “Gino” Segura, llevó al Senado una iniciativa para reformar la Ley General de Turismo con el objetivo de regular y profesionalizar la labor de las Personas Guía de Turismo, un sector que, pese a su peso estratégico, operó con vacíos en capacitación y certificación continua.
En conferencia de prensa, el legislador expuso cifras concretas: en México existieron 6 mil 708 guías acreditados, de los cuales 1,606 ejercieron en Quintana Roo, uno de los principales destinos turísticos del país. Sin embargo, advirtió que una parte importante no contó con esquemas permanentes de actualización ni procesos homogéneos de certificación.
La propuesta planteó que el Ejecutivo federal asumiera la facultad de celebrar convenios con estados y municipios para capacitar, acreditar y certificar a los guías. También buscó que fueran reconocidos formalmente como prestadores de servicios turísticos dentro de la propia Ley, con lo que accederían a mayor certeza jurídica y a mecanismos de profesionalización.
El proyecto incluyó obligaciones específicas: portar identificaciones oficiales expedidas por autoridad competente y participar en procesos de capacitación continua, con el fin de elevar estándares de seguridad y calidad en la atención a visitantes nacionales e internacionales.
Además, la iniciativa contempló que la Secretaría de Turismo suscribiera convenios con instituciones educativas y autoridades locales para ofrecer programas de formación gratuitos o de bajo costo, con miras a ampliar la especialización en el sector.
Segura contextualizó la reforma con datos macroeconómicos: México se ubicó entre los países más visitados del mundo y el turismo aportó cerca del 9 por ciento del Producto Interno Bruto nacional, lo que lo consolidó como una de las principales fuentes de ingresos del país.
El senador señaló que el crecimiento del sector debía acompañarse de calidad y formalidad, y sostuvo que la actividad turística debía traducirse en beneficios directos para las comunidades locales.
La discusión cobró relevancia adicional ante la próxima Copa del Mundo que México compartirá como sede en junio, evento que proyectó la llegada de millones de visitantes extranjeros y que pondrá a prueba la capacidad de atención y profesionalización del sector turístico.



