Morena Quintana Roo realizó su Décima Primera Sesión Ordinaria del Consejo Estatal, un encuentro que dejó un mensaje político claro: unidad interna, respaldo a la soberanía nacional y aceleración de la maquinaria rumbo a 2027.
La reunión congregó a decenas de consejeras y consejeros estatales y marcó uno de los primeros ejercicios de reorganización formal del partido en el estado tras el cambio de gobierno federal. Desde ahí, Jorge Sanén, presidente del Consejo Estatal, afirmó que el movimiento cerró filas y entró en una etapa de fortalecimiento territorial.
Sanén sostuvo que Morena operó más allá de la lógica electoral y se asumió como una estructura permanente. Dijo que la sesión funcionó como termómetro político para medir cohesión, disciplina interna y capacidad organizativa de cara a los próximos años.
Durante el encuentro, el Consejo expresó respaldo a la defensa de la soberanía nacional impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, un posicionamiento que se repitió como eje político del movimiento. La narrativa giró en torno a la autodeterminación, la estabilidad del país y el control de las decisiones estratégicas desde el poder civil.
En clave local, Morena reconoció el trabajo de la gobernadora Mara Lezama, a quien identificó como uno de los activos políticos del movimiento en el sureste. Sanén destacó que su administración modificó la relación entre gobierno y ciudadanía, con énfasis en programas sociales y atención directa, un modelo que el partido buscó replicar en su estructura interna.
En números políticos, el mensaje fue directo: 2026 se perfiló como el año para reactivar comités, formar cuadros y reconstruir presencia territorial en municipios y colonias. El objetivo, dijeron, fue llegar a 2027 con una base organizada y operativa, no improvisada.
“La unidad no se decretó, se trabajó”, sostuvo Sanén ante el Consejo, al advertir que el reto no estuvo en los discursos, sino en la capacidad de mantener cohesión interna en un escenario de alta competencia política.



