Después de 25 años de gestación, el modelo de turismo comunitario de Maya Ka’an obtuvo un reconocimiento de alcance nacional. El anuncio se realizó en Tihosuco, una localidad con peso histórico por su vínculo con la Guerra de Castas, donde se formalizó la Declaratoria de Interés Nacional del Turismo Comunitario.
El acto reunió a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama Espinosa, y a la alcaldesa de Felipe Carrillo Puerto, Mary Hernández.
El proyecto Maya Ka’an, que se extendió por más de dos décadas, se posicionó como un modelo donde comunidades mayas pasaron de participar de forma marginal a asumir el control de la actividad turística en sus territorios. El esquema apostó por distribuir beneficios económicos de manera directa en localidades rurales, con impacto en ingresos, conservación cultural y organización comunitaria.
Román Caamal Koh, representante de la Alianza Peninsular de Turismo Comunitario, sostuvo que el reconocimiento llegó tras años de trabajo local. Señaló que el turismo comunitario dejó de ser una alternativa menor para convertirse en una vía de desarrollo con beneficios sociales tangibles.
El evento marcó un precedente para este tipo de proyectos en el país. Con la declaratoria, el turismo comunitario quedó formalmente en la agenda nacional, con el reto de escalar un modelo que, hasta ahora, se construyó desde lo local y con recursos limitados.
En Tihosuco, el mensaje fue claro: el turismo en territorios indígenas ya no se planteó como vitrina, sino como herramienta de autonomía económica.



