Leona Vicario, una comunidad que durante años estuvo en el olvido dentro de Puerto Morelos, finalmente verá acción concreta. El Ayuntamiento presentó un programa de obras que contempla más de 6,900 metros cuadrados de pavimentación, 796 metros cuadrados de banquetas nuevas y la rehabilitación de 60 pozos pluviales.
La alcaldesa Blanca Merari Tziu aseguró que se trata de un “acto de justicia social” para una población que por años quedó fuera del radar institucional. “Hoy estamos saldando una deuda histórica”, soltó durante el arranque del llamado Programa de Obras 2025, una iniciativa que promete transformar el entorno urbano de la delegación y, de paso, mitigar inundaciones en temporada de lluvias.
Las obras contemplan además la construcción de 10 nuevos pozos de absorción, el mantenimiento de otros 25 y la limpieza de 25 areneros. Todo en una comunidad que, aunque forma parte del municipio desde su creación, ha vivido con servicios precarios y calles intransitables.
Entre las vialidades que serán intervenidas destacan la Calle 2 Torres, la Calle Antonio Betancourt y varios tramos sin nombre que, según vecinos, llevan años en el abandono. “Son calles que no solo conectan, también dignifican”, dijo el secretario de Obras Públicas, Mario Salinas Castro.
El funcionario municipal explicó que el objetivo es reducir el rezago en servicios básicos y mejorar la movilidad, una de las principales quejas en la zona. “No estamos hablando de megaproyectos ni obras de relumbrón, sino de resolver problemas que la gente vive todos los días”, apuntó.
Aunque el gobierno municipal evitó dar una cifra total de inversión, fuentes cercanas al Cabildo estimaron que los trabajos superarán los 10 millones de pesos, dependiendo de los ajustes presupuestales del segundo semestre.
La comunidad de Leona Vicario, donde habitan más de 7 mil personas, ha sido escenario de protestas por falta de alumbrado, drenaje y vialidades. En años anteriores, incluso tuvieron que usar sacos de arena para desviar el agua durante lluvias intensas.
Ahora, dicen en el gobierno local, ese escenario podría cambiar. Pero la verdadera prueba será si las máquinas entran en tiempo y forma, y si las obras no se quedan —como muchas otras— en promesas de papel.



